Estar por estar.

Siento mucha presión por encontrar pareja, siento que cada año que pasa se me pasa el tren también, no es que esté super ruco pero la verdad no quiero seguir así, solo. Sin embargo pareciera que quiero algo que no existe.

Fidelidad, entrega, compromiso, suena increíblemente profundo y denso, son conceptos que no se pueden tomar a la ligera, pero estoy cansado de que la gente les huya, si quiero vivirlos es porque sé que puedo darlos, pero quién entendería que a pesar de que parece de lo más denso lo que estoy diciendo, en realidad lo que quiero es algo super relajado, super tranquilo, super ligero.

Necesito alguien junto a quien pueda encontrar paz, serenidad, quiero sentir felicidad, sentir que tengo con quien compartir de todo, con quien salir a la calle sin tener que forzosamente ir al cine o a cenar, nomás salirme por salirme y ya, quiero alguien con quien poder pasar el tiempo nomás por pasarlo, sin que necesariamente haya algo que hacer.

A lo que voy es:
¿Porqué todas las relaciones de ahora son tan genéricas? siempre tienes que ir al antro, siempre tienes que ir a algún concierto, algún festival, siempre tienes que ir a cenar o al cine…

¿No sería mejor pasar tiempo con una persona por pasarlo y ya? Supongo que es más valido cuando estás con alguien tan sólo porque quieres estar con ella y ya, entonces el tiempo es tiempo y no la excusa para verte, entonces las personas son importantes y realmente forman parte de tu vida, no son tan sólo la excusa de carne y hueso que tienes para no sentirte solo; cambia el significado de todo cuando estás por estar, no por ir a algún lado, entonces ir en lo que vayas no importa, tampoco importa cuántas llantas tenga, o si vas a pie, o si es tuyo o lo compartes; no importa si vas a comer lo que a ti te gusta o si vas a probar algo nuevo, tampoco importa si ya comiste ahí o estas sentado en una banca en cualquier plaza; y qué si ya viste la película o si no querías verla, qué si tus zapatos combinan o no, qué si suena el celular o no suena, es más “¿Dónde lo dejé? creo que ni me lo traje…”

Una relación en que todo excepto nosotros sea trivial, donde no importe lo que piensa o dijo tu amiga, o si a mi amigo le caes bien o no, una relación donde no necesite cuidarme la espalda de ti, ni tu de mi, donde nos sea tan humano y tan simple, donde tomarnos de la mano sea algo que sucede porque sucede, donde de cierta forma nos importe tanto que nada importe en realidad.

– Me gusta como huele tu cabello. – Me gusta como huele tu loción.

Y no tener que pedir besos, no tener que esperar por fin hacer el amor, solo estar ahí y que suceda cuando deba suceder, como sea que suceda, no importa si llueve o si hace calor, no importa el día ni si te vi o no, sólo sucedió y está sucediendo, sin tener que avisar o ser avisado, sin esperar que llegue alguien o no llegue, que sea sorpresa que no es sorpresa verle, sin el paradigma de tener que ir porque así lo dicta la sociedad, saludar así es más rico que pretender sorprenderme, así la sonrisa es más natural al verle aparecer de la nada, tal como llegó, tal como siempre, tan inesperada.

– ¡Hola!

– ¡Hola!

¿Quién dijo que no puedes venir a verme cuando se te de la gana? ¿Quién dijo que para vernos tengo que ir por ti? No entiendo, ¿Por qué ahora que las relaciones son tan “libres” están sujetas a más reglas y valores entendidos que nunca? Debo tener presente que eres libre de hacer lo que quieras, debo avisarte siempre a dónde voy, debo avisarte con quien ando, no debo salir con equis persona, no debes salir con equis persona, no debo confiar ciegamente, debo confiar ciegamente, debo ir por ti, es sábado y debemos ir al cine, debemos ir a cenar, debo esperarte cuando te arreglas, debo abrirte la puerta del auto para bajar. Creo que es absurdo intentar tener todas ésas cosas en la cabeza, muchas de éstas se solucionan con confianza y respeto, o son cosas que suceden porque suceden y ya; respeto a uno mismo, respeto a la otra persona, confianza en uno mismo, confianza en la otra persona, pero de forma natural.

Por eso hay tanta infidelidad, las parejas pasan demasiado tiempo cuidándose de lo que no deben hacer que lo que deberían hacer no les pasa por la frente, luego caen en la monotonía de hacer lo preestablecido por hacerlo sin pensar en estar por estar, estoy aquí contigo porque quiero estar contigo, no porque tenga que estar contigo ni porque así lo establecen las normas de “andar”, de hecho, qué pendejada tan grande es decir “andamos” si lo que menos hacen es andar, porque en realidad van a todos lados y no van a ningún lado. Qué diferente sería andar como “andar” por “andar” sin pensar en andar a ningún lado, pero, andando juntos, por andar juntos y ya, sería más natural andar y estar por estar, no sólo andar y estar como lo son, tan triviales.

¿Por qué querría dejar pasar el tiempo con alguien que no lo va a disfrutar sólo por disfrutarlo? Nunca tendríamos algo que recordar, jamás una tontería de niños, una travesura, o aquella vez que sin pensarlo hicimos algo que nos dejó sorprendidos de nosotros mismos. La rutina es infidelidad, monotonía, un ciclo donde el aburrimiento y la falta de algo nuevo los lleva a buscar estar con otras personas, la rutina les empuja a “experimentar” y terminan siendo una mentira, mejor no preocuparse por nada de ello y sólo estar, compartir, sin pensar en si habrá o no algo nuevo, en si quiero o no quiero, si cierro los ojos para imaginar algo en vez de no estar, estar y dejarme llevar.

Estar por estar, sólo estar, andar y andar tan sólo por estar, donde amar es natural, donde las niñerías son motivo de risas, donde cada instante es una pequeña aventura y todo momento es especial sin tener que serlo de por sí, ir a ningún lado, pero con rumbo, sin mayor propósito que sentirle al lado, sin preocupaciones, en plena honestidad.

Maeda, L. 2018.

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