Te escribo.

Quisiera y créeme, intento, hacerte saber lo que siento, que si digo y pienso o pienso callar lo que siento. Atado róbame el aliento, en libertad el viento y en mi mano por siempre tu mano al volar. Difícil es, hablar de todo y no poder decirte, que constantemente viajo en mares adornados por la luna que ilumina la nada en el punto preciso en mi propia obscuridad; donde te encuentro a ti. 

Y muero, me mata lento vivirte, me mata al instante soñarte, verte a lo lejos descalza andar en vastos pastizales, bajo cielos azules y nubes blancas, un sol que no quema, plácidos atardeceres eternos, la sombra que te sigue, la que te abraza cuando llega la noche. 

No comprendo, no entiendo, observo lento tu piel adornarse con el sol crepuscular, tu cabello al viento, y yo sentado a la orilla del bosque que es mi vida te veo sonreír, frágil. Tocarte sería mancillar tu belleza, susurrar apenas tu nombre esperando me veas aquí.

Imaginarte y decir, que te tengo aquí conmigo, qué decir si no es sentir y siento que te tengo, es tan real el momento en que cierro los ojos para abrir el alma y soñar con verte y nada más, sin percatarme de estar imaginando, sin decir ni media palabra, por así decirlo, y callar al verte siempre que imagino hablarte, porque hasta en mi imaginación al verte se cierra mi boca y me atemoriza decirte lo que he sentido y pensado. 

Pero ahí estás, tan bella, tan linda, hermosa y libre, tan ajena a mi. Hace falta, en serio, cerrar los ojos para ver tu cabello volar al viento, parada en medio de un edén, la fresca brisa hace olas en tu blanco vestido y trae tu aroma a mi.

Un ángel. ¿Es real o estoy imaginando?

Pero abro los ojos y me encuentro, pensando y diciendo, al tiempo que no te digo ni pienso, escribo y escribo, catarsis o catálisis, reviento. ¡No sé, no entiendo lo que siento! Tan sólo se que siento no tenerte, realmente lo siento. Disculpa, no entiendo, ¿Siento pensar? No, simplemente siento, y pienso sentir, pienso sentir tu mano, pienso verte, pienso olerte, pienso escuchar tu risa, pienso tu danza al caer el sol, profundamente sentir y decir que te siento, tan viva dentro de mi, tan cerca tan a punto de correr a ti, tan lejos y sin mi. 

Decirte que te vivo, que diario te escribo. Ojalá pudieras verlo, un mar infinito, atardeceres hermosos, la playa, la marea que apenas y toca tus pies, la arena bajo tus plantas, la brisa acaricia tu rostro, la luz que colorea tu piel; día con día te escribo. 

Escribo tu mirada, escribo tu belleza, escribo tenerte, escribo mirarte, escribo decirte lo mucho que siento, escribo todo cuanto puedo de todo lo que pienso. Y escribo, hacerte el amor bajo la luna de octubre, tapizar nuestra casa de flores, vestirte de rosas, pintarte el cielo de sueños, llenarte el viento de aromas, las manos de fuerza, la mirada de atardeceres y la boca de besos. Te sueño, te vivo, te siento, te pienso, te imagino.

Te escribo.

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