El corazón cual tintero

A pulso se lleva la vida y en el pulso el torrente que entrego cual tesoro a quien decidido se encuentra de leer, quizás por encontrar respuestas, quizás por simple sed. De la magna ilusión que es la vida he roto el sueño y mil porqués. Sin darme punto a seguir ni seguido el punto de vivir, que hasta el muñón del sentimiento se humedece en el sentir y en un minuto desaparecen las ataduras de lo prohibido.

Pero no se confunda lo prohibido con la infidelidad, que es bajo caer en tentaciones sin amar, pero amar amado y en amor lo prohibido pisar es tal cual si el cielo tocasen las manos de dos almas unidas bajo sábanas, arropados en piel.

El corazón cual tintero llénose de la tinta hermosa que mancilla la imperfección de pureza y el cielo aviva en carmesí, la vida plena en la marea de tintes tintos y el aroma del sudor; que andar por tus costas y sumergirme en tu mar es tan perfecto y apremiante que hoy juro desear morir o por lo menos pernoctar a tu deriva. Que si hablar del sentimiento es necesario, necesario es decirte cuánto te amo y pedirte dulcemente el permitirme abrir la puerta de tu alma, que no es simple deseo decirte que prefiero prohibirte usar cualquier ropaje y atarte en amor que darte la libertad de no sentirme y así privarme de todo cuanto tu hermoso ser supone.

Mujer, gracias a la vida que me da la oportunidad de escribirte con mi tinta en lo más profundo de ti, poder decirte a ciencia cierta cuánto es que te amo al decirte que te amo tanto que ya no sé cuanto es tanto o tanto cuánto puede ser, que sí efectivamente de mi amor no hay barreras ni medidas, que tanto me durará la ardiente tinta en las venas mientras me dure tu amor.

Y en consideración pedirte entiendas, que si no escribo en negro o en azul, es porque el negro es un eterno vacío sin ti y el azul me mata de frialdad, que prefiero dictar con mi puño y letra que en la tinta que llevo dentro es mejor escribirte cuanto te he de amar. Disculpa si jamás como otro escribiré, que el viento sin ton ni son no puede entender, no hay mucho más que hacer que esperar que mi latido marque el ritmo con que el viento entraría en tu cuerpo.

Me dispongo a escribirte una historia de amor que no encontrará final, esperando tatuar el sentimiento en toda tu piel, esperando no dejar un rincón de ti que no se sienta amado, esperando sientas bien mi alma al respirar. Hermosa, mi diosa, mi todo y mi vivir, que esto que te escribo mi musa sea un regalo divino escrito dia con día, pues adorada mujer, amor mío te escribo en este punto mi vida y mi existir con corazón cual tintero.

 

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